| Loros y plantas en el hogar. Una convivencia no siempre feliz |
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| escrito por Guarouba | ||||||||||||
| miércoles, 21 de diciembre de 2005 | ||||||||||||
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2. LA COMPOSICIÓN DE LOS VEGETALES Todos los seres vivos y las plantas no son excepción, son básicamente organismos formados por diferentes moléculas cuya complejidad depende de la especie, de la edad, incluso del órgano del que tomemos la muestra. No tiene la misma composición una hoja joven que una hoja vieja, ni tampoco es la misma dependiendo de la estación del año, de la climatología... En fín, conocer con total exactitud la composición de un fragmento vegetal no siempre está al alcance, pero sí hay patrones característicos de cada especie que permiten saber con adecuada aproximación lo que una planta puede aportar. Así por ejemplo sabemos que el brócoli contiene una cantidad de calcio interesante y que la relación de éste con el fósforo es adecuada para que el loro pueda aprovecharlo bien; sabemos incluso que la flor aporta menos calcio que el tallo y éste menos que las hojas... Todas las plantas tienen una composición básica común, pero también componentes diferenciales que varían de una familia a otra, de un género a otro, etc. Por ejemplo, la mayoría de las plantas de la familia Labiatae contienen glándulas productoras de aceites aromáticos y medicinales; pertenecen a ésta el romero, el tomillo, la hierbabuena, etc., es decir las que llamamos aromáticas y que con frecuencia son protagonistas de nuestros condimentos, de muchos remedios caseros, de infusiones... Hay grupos de plantas que producen excelentes frutos comestibles como las Rosaceae (Manzano, peral, almendro, membrillo, níspero...) Pero también tienen, como digo, componentes diferenciales entre ellas y así, entre las rosáceas está el Prunus laurocerassus o lauro que como detallaremos al final es muy poco recomendable para loros curiosos. Por último, algunos de los componentes de la planta van cambiando en las diversas etapas de desarrollo de ésta. Por ejemplo el maíz contiene en sus hojas glicósidos perjudiciales que van desapareciendo durante la floración y que no existen cuando la mazorca llega al punto de consumo.
3. DIGESTIÓN Y METABOLISMO DE LAS SUSTANCIAS INGERIDAS Para comprender un poco mejor como puede afectar la ingestión de un producto vegetal a nuestro loro también es interesante conocer a grandes rasgos el proceso digestivo y de asimilación de los componentes: Los seres vivos ingieren los vegetales y mediante su digestión descomponen sus moléculas en porciones asimilables que pasan al torrente circulatorio y se reparten por los diferentes órganos, lo que no es aprovechable suele eliminarse tras un proceso de "filtración" en el que están muy implicados órganos vitales como los riñones o el hígado. Pero sucede a veces que esas sustancias no pueden expulsarse, sino que se depositan en estos órganos depuradores o actúan sobre ellos dañándolos. Es prácticamente seguro que en un loro intoxicado o envenenado se encuentren daños renales y hepáticos que a veces permanecen aunque el loro vuelva a parecer saludable. La capacidad de digerir y asimilar los componentes de un vegetal no es la misma para todas las especies animales. Es decir, nuestro aparato digestivo funciona de modo diferente al de un rumiante y ambos de modo distinto al de un papagayo, por ello ni nosotros ni nuestro loro tendríamos una digamos "plácida digestión" si tomáramos un par de kilos de heno; del mismo modo, una vaca tendría claras dificultades para digerir unos cuantos filetes de salmón noruego... ¿Son nocivos todos estos productos? Depende de para quien. Tampoco las necesidades de todos los seres vivos son idénticas, ni siquiera las de todos los papagayos. Hoy día se sabe que los loris requieren hidratos de carbono de asimilación rápida (Azúcares sencillos como glucosa y fructosa) que algunas especies consumen mayores cantidades de vitamina A (yacos, pionus, eclectus), etc. que unos loros son más herbívoros y otros más frugívoros, etc. Por esa razón, en la naturaleza no todos los seres vivos comen lo mismo, sino que buscan cubrir sus necesidades del mejor modo posible. Durante siglos de evolución sus organismos se han adecuado para ingerir y digerir los productos propios de su hábitat y por ello pueden tolerar sustancias que otros seres vivos no toleran o verse afectados por productos que para nosotros son prácticamente inocuos. Una sustancia puede ser dañina para un organismo y no serlo para otro; por ejemplo, los cérvidos son capaces de digerir y asimilar el acebo o el tejo, que pueden resultar perjudiciales para los humanos. Las supuestas toxinas de una planta pueden no afectar a vuestro loro o a la inversa, un producto inofensivo para vosotros puede no serlo para vuestra mascota. Buena parte de las aves de nuestros bosques sobreviven comiendo bayas que nosotros consideramos peligrosas o, como poco, no comestibles. Según los escasos trabajos aún existentes, las aves se muestran insensibles a los glicósidos que contiene la lantana, de hecho hay registros de especies de loros y de turacos que las consumen en libertad (Muchos de los listados que podemos hallar en la red la refieren como peligrosa por su contenido en dicho glicósido) |
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| Modificado el ( viernes, 23 de diciembre de 2005 ) | ||||||||||||
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