| Loros y plantas en el hogar. Una convivencia no siempre feliz |
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| escrito por Guarouba | ||||||||||||
| miércoles, 21 de diciembre de 2005 | ||||||||||||
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5. LA CONDUCTA DE LOS PAPAGAYOS Es evidente que, además de todo lo expuesto, un factor determinante para estimar el peligro potencial de situar una planta en el entorno de nuestro loro es el propio papagayo. Casi todos los accidentes entre loros y plantas se producen porque ambos no "se conocen". Por ejemplo, la mayoria de las especies del genero Ficus, incluída nuestra popular higuera, tienen sustancias perjudiciales en su savia; existen especies de Ficus en casi todos los hábitats en los que hay papagayos y de hecho la mayoría ingieren sus frutos maduros en la estación apropiada, pero no hay descripciones de ejemplares que mordisqueen las cortezas o tomen los frutos aún verdes. Casi me atrevería a asegurar que ningún loro capturado y adulto tendrá problemas con vuestros F. elastica, F. lyrata y similares, aunque los soltéis por el salón.No puedo asegurarlo respecto a los jovencitos papilleros que nunca salieron del entorno humano. Entre los "loreros" se producen dos errores frecuentes: Primero: suponer que "el loro sabe lo que es bueno para él",es decir, creer en que por ciencia infusa un loro oriundo del Senegal o de Colombia puede a simple vista percibir que el Jazmín de Madagascar es dañino. Segundo: aplicar el mismo criterio a todos los papagayos como si todos ellos fueran iguales Para orientarnos mejor dividiremos a los papagayos en dos grandes grupos, atendiendo fundamentalmente al modo en que se alimentan y se desenvuelven en su hábitat. De un lado citaríamos los especialistas, aves cuyos organismos se han adaptado al consumo de unas pocas especies vegetales y cuya vida está condicionada por el ciclo de vida de éstas. Son loros que desde su infancia aprenden a reconocer estos frutos, a desenvolverse en las masas vegetales en que los consiguen a detectar el punto óptimo de madurez. A este grupo podríamos adscribir muchas de las especies africanas de loros que llegan al mercado europeo (yacos, you-yous,inseparables...) pero también especies de otros continentes. En nuestros hogares, estos loros suelen ser también reticentes a nuevos menús, a juguetes llamativos y a cambios radicales de situación... De otro lado están las especies diremos oportunistas, es decir, especies capaces de aprovechar las diferentes situaciones y probar novedades que puedan beneficiarlos. En casa encontraremos que esos papagayos, sobre todo si no son muy mayores, son más receptivos a las novedades, más curiosos con cuanto les rodea, más aventureros. Tanto en un grupo como en el otro, la tendencia natural es consumir la mayor cantidad posible del vegetal cuando se halla en condiciones óptimas, de modo que puede suceder que un loro al que le ha gustado un producto vegetal en nuestro hogar se llegue a dar un verdadero "atracón". Aunque no tuviera ningún tipo de problema clínico, al comer una de vuestras plantas, vuestro loro estaría introduciendo en el menú algo que escapa a vuestro control y que por tanto no podéis valorar plenamente, acaso desajustando su dieta. ¿Qué podemos hacer? Si un loro ingiere con fruicción un vegetal en concreto, quizá está indicando la necesidad de determinados nutrientes; evaluadlo e introducidlos en su dieta, pero sabiendo cuanto y cuando para prever sus efectos. Mi criterio es que un propietario responsable debe saber qué y cuanto come su loro cada día y adaptar su menú a las necesidades estacionales, pero sin olvidar otras variables que pueden influir en sus preferencias como pudiera ser la ansiedad, el aburrimiento...Intentad diferenciar entre una actitud compulsiva o de adicción y una necesidad fisiológica. En cuanto a la edad y el origen del papagayo también hay mucho que decir. Según expertos como Charles Munn o David Waugh, que han pasado muchos años de sus eminentes carreras estudiando a estas aves en sus hábitats, desde que los pollos comienzan a salir del nido aprenden con sus mayores a distinguir diversos alimentos y los momentos óptimos de consumo. Aprenden también, merced a su inteligencia y adaptabilidad a probar nuevos productos y nuevos métodos de consumo, por ello muchas especies han logrado aprovechar productos de cultivo de sus zonas cuando la deforestación ha ido haciendo que escaseen los alimentos originarios. También por ello, algunas especies se han hecho huéspedes habituales de las granjas y ligan ciertas etapas de su ciclo a la agricultura y ganadería de la zona. No es casual que las especies más amenazadas por la pérdida de su hábitat sean las más especializadas en su dieta, las menos adaptables. Pero volviendo a mi comentario, esto quiere decir que un loro joven, ya sea capturado o adquirido en un criadero, debería aprender de sus mayores (nosotros) conocimientos de los que aún carece, ya que no le vienen dados por el instinto sino por la experiencia. Son pues los loros más expuestos a encontrarse con problemas de compatibilidad cuando los dejemos solos con nuestras macetas. Otra cuestión a tener en cuenta, y que a veces perdemos de vista, es que las condiciones de consumo en la naturaleza y en nuestro hogar son muy distintas. Recordando de nuevo al Dr. Munn, parece que la tolerancia a las toxinas y los taninos de las semillas que consumen en Manu National Park los papagayos, va unida a la ingestión de arcillas en los riscos de la zona, acaso porque éstas últimas los neutralizan. Evidentemente nuestros loros no tienen acceso a esos mismos riscos. Cuando nosotros les suministramos nueces de macadamia con su cáscara proporcionamos sin saberlo ácido cianhídrico; la espinaca, la acedera y algunas otras hortalizas contienen gran cantidad de oxalatos, el ruibarbo se ha probado como tóxico en loros cautivos, etc. Además de esta relación directa entre el vegetal y el producto perjudicial, existen otras menos evidentes como son los tratamientos fitosanitarios que aplicamos en el jardín o el huerto. Insecticidas, fungicidas, abrillantadores de hojas, etc. pueden transformar en arriesgada una planta inicialmente inofensiva. En esta mención incluyo los cultivos ecológicos. El uso de productos naturales tales como residuos vegetales, aguas de cocción, etc. no excluyen la posible presencia de hongos, bacterias y subproductos que no dañan a la planta pero sí podrían afectar al loro (Salmonella sp. y pasteurella sp.Escherichia colli, etc. colonizando abonos orgánicos, micotoxinas procedentes de hongos como el Aspergillus flavus o el Claviceps purpúrea que permanecen en el medio incluso después de muerto el propio hongo, etc.) Muchos de los árboles que nos proporcionan ramas para perchas tienen savia que puede resultar dañina (como el nogal y la morera) y pueden haber sido visitados por aves silvestres no saludables (portadoras por ejemplo de Chlamidia sp.), por hongos o insectos "contaminantes". La receta es bastante sencilla: cualquier rama para perchas debe estar convenientemente seca antes de su uso, estará sana y libre de moho y se someterá a un concienzudo aseo antes de colocarla en la jaula. Las ramas que usemos en verde serán siempre de árboles sin tratar, de especies claramente inofensivas y cuidadosamente lavadas antes del uso. Otro asunto que debo mencionar es el clásico "forrajeo" por las praderas. "Dejo al loro suelto por el jardín y picotea la hierbecilla tan contento..." Es cierto, lo pasan en grande, pero muy pocas veces podeis asegurar que vuestro jardín carece de las llamadas malas hierbas. Sabed que algunas de las más comunes como las del género Plantago (Llantén) o la Senecio jacobea(Hierba cana o de Santiago) pueden acarrearos problemas. Es imposible proporcionar al loro un medio plenamente inocuo, pero no está de más controlar al ave cada vez que está suelto. Ese es en resumen mi consejo y mi propia conducta con mis loros: unas trazas de conocimientos botánicos y toneladas de sentido común. Cualquier elemento es potencialmente arriesgado si el papagayo no lo conoce y puede querer explorarlo y por tanto, ningún loro debe estar sin vigilancia en el exterior de su jaula, por muy "natural" que se pretenda el ambiente que para él hemos creado. En cuanto al interior el sistema es fácil, que solo pueda comer aquello que nosotros le suministramos. Solo un estricto control de la higiene de todos y cada uno de los productos que llegan al pico de nuestro loro(Alimento, juguete, sustrato, percha, etc.) asegura la salud de éste. |
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| Modificado el ( viernes, 23 de diciembre de 2005 ) | ||||||||||||
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